Firmar un contrato sin revisar bien la propiedad es uno de los errores más comunes. Una buena inspección inicial evita conflictos futuros y protege tanto al inquilino como al propietario.
1. Estado general del inmueble
Revisá con atención:
- Paredes (manchas, humedad, grietas)
- Techos y cielorrasos
- Pisos y zócalos
Cualquier detalle debe quedar registrado.
2. Instalaciones y servicios
Chequeá:
- Canillas y presión de agua
- Inodoros y desagües
- Tomas eléctricas
- Iluminación
- Gas y calefacción (si aplica)
Probá todo, incluso lo que parece obvio.
3. Aberturas y seguridad
- Puertas y cerraduras
- Ventanas
- Persianas o postigos
La seguridad es parte fundamental del confort.
4. Inventario y registro
Si la propiedad se entrega equipada:
- Muebles
- Electrodomésticos
- Accesorios
Sacá fotos y dejá todo asentado por escrito.
5. El valor de una visita virtual previa
Hoy podés ahorrar tiempo con un tour 360º, que permite detectar detalles antes de la visita física y decidir con mayor seguridad.